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Perspectiva de desarrollo

Adolescencia (13–18 años)

Los adolescentes experimentan una transformación asombrosa. Lo más obvio son los cambios en el cuerpo de un adolescente, pero los cambios invisibles son igual de significativos. Es una época de un gran desarrollo de la identidad y de aspiración a la independencia. Generalmente, para un adolescente es más fácil rechazar los valores de sus padres, o criticar los comportamientos o ideas de los adolescentes de otros grupos, que saber quién es él o en qué cree. Durante esta época, las normas de vestimenta, comportamiento y las actividades del grupo de amigos del adolescente se convierten en la vara con la que se mide todo, y los puntos de vista de los padres se suelen considerar anticuados. Los adolescentes pueden, si se les permite, pasar todo el tiempo con los amigos y ningún tiempo con la familia. Es habitual que estén de mal humor. La sexualidad está en el aire y se exploran las relaciones íntimas.

Debajo de la superficie

Cuando los padres hablan de su enfermedad o tratamiento con sus hijos adolescentes, es común que parezca que los adolescentes entienden tan bien como un adulto. Sin embargo, la habilidad de discutir la situación médica de un padre rara vez se convierte en el adolescente demostrando un comportamiento coherente y adecuado ante las exigencias que la enfermedad impone a la familia. Esa desconexión entre entender algo de forma aparentemente madura y comportarse sin la misma madurez es normal en el desarrollo adolescente. Este puede ser uno de los mayores desafíos de la crianza de un adolescente mientras usted convive con una enfermedad. A veces, el adolescente "perfecto" que ha dejado su vida en suspenso para apoyar a los padres es el hijo por el que más hay que preocuparse.

Desafíos de comunicación

Con o sin un padre enfermo, esta fase del desarrollo suele preocupar a los padres. El mismo niño que cuando era más pequeño estaba dispuesto a hablar de cualquier cosa con sus padres, ahora prefiere la privacidad y hasta prohíbe que se conversen algunos temas. Los diálogos honestos, especialmente sobre los temas que más les preocupan a los padres y que conllevan un grave riesgo para el bienestar y el futuro del adolescente — como las drogas, el alcohol, la actividad sexual, la conducción o conducir un coche, y la depresión o la ansiedad — pueden ser difíciles de sostener. Algunos adolescentes pueden no querer respetar las normas de seguridad que imponen los padres y otros pueden no querer compartir información que podría preocupar a un padre que ya está estresado por otros temas.

Consejos de crianza

  • Tenga en cuenta los entornos y situaciones en los que suelen producirse las buenas conversaciones. Intente que su disponibilidad en esos entornos sea una prioridad. A veces, las mejores conversaciones se producen camino a casa desde el centro comercial, en el evento escolar o después del entrenamiento. Aunque sería fácil delegar estos viajes, si en ocasiones usted puede ser el chófer, es posible que pueda facilitar estos preciosos huecos para entablar una conversación significativa.
  • Escuche más de lo que habla. La cultura de los adolescentes siempre está cambiando. Comuníquele a su hijo que quiere escuchar sus opiniones y que desea conocer su experiencia y perspectiva.
  • No tenga miedo de imponer reglas impopulares para ayudar a su hijo adolescente a mantenerse seguro. Cuando un adolescente percibe que las reglas de sus padres son fruto de una preocupación amorosa y no de una indiferencia ante su felicidad, él siente ese amor a pesar de la irritación que le provoca que usted sea demasiado protector. Transmítale a su hijo que usted comparará sus normas con las de otros padres a los que respeta para ver si, efectivamente, sus normas no están en sintonía con las de los demás.
  • Es normal que los adolescentes tengan relaciones importantes con otros adultos además de sus padre. Mantenga a esos adultos de calidad al tanto de su enfermedad y de los cambios que puedan afectar a su hijo. Estos son a menudo adultos con quienes su hijo adolescente hablará de sus preocupaciones y de las situaciones que le incomodan. Cuando usted considera que esa persona es un buen modelo a seguir, tanto usted como su hijo se benefician.
  • Encuentre un equilibrio entre incluir a su hijo en el tiempo familiar y apoyar sus relaciones y actividades independientes fuera de casa. Algunas familias designan dos o tres noches a la semana como noches de cena familiar, en las que se espera que el adolescente participe, a menos que haya alguna actividad especial. Es importante que un adolescente tenga relaciones sólidas tanto con sus compañeros como con sus padres.
  • Si un adolescente tiene un comportamiento peligroso o muestra signos de depresión o ansiedad grave, busque ayuda profesional. Empiece por su pediatra o un consejero de la escuela para que le ayude a encontrar apoyos profesionales adecuados en su comunidad.